La discusión global sobre la carne vacuna suele girar en torno a los cortes premium, el marmoleo y los sistemas intensivos de producción. Sin embargo, detrás de ese segmento de alto valor emerge una realidad menos visible pero mucho más relevante en términos de volumen: la creciente demanda mundial de carne magra.
Según un análisis del consultor ganadero Ignacio Iriarte para FIFRA, los dos mayores importadores del mundo, China y Estados Unidos, concentran buena parte de sus compras en productos con bajo contenido graso, destinados tanto a la industria alimenticia como a la gastronomía. Esta tendencia representa una oportunidad significativa para países como Argentina, cuya producción históricamente estuvo asociada a sistemas pastoriles.
El caso de Australia resulta ilustrativo. El segundo exportador mundial de carne vacuna embarcó durante 2025 unas 1,09 millones de toneladas de carne «grassfed» o producida a pasto, equivalentes al 71% de sus exportaciones, frente a 449.000 toneladas de carne «grainfed» proveniente de feedlots.
Si bien los mercados más sofisticados continúan premiando los cortes con abundante marmoleo, que suelen obtener entre un 10% y un 15% más de valor por tonelada, el grueso del comercio internacional está impulsado por una demanda diferente. China, principal importador global, compra en un 90% cortes congelados magros y recortes destinados a procesamiento industrial. Estados Unidos, por su parte, importa anualmente más de dos millones de toneladas de carne magra para complementar su producción doméstica.
«La demanda existe para todo tipo de carne, pero los mercados de volumen requieren carne lo más magra posible», resume Iriarte.
Este escenario adquiere especial relevancia para la Argentina, donde la producción a pasto sigue siendo un rasgo distintivo frente a otros competidores. Aunque el mercado internacional continúa valorando los cortes premium, la expansión de las compras en Asia está impulsada principalmente por productos de menor contenido graso.
Países emergentes como Vietnam, Filipinas, Malasia, Indonesia y Tailandia aparecen como nuevos motores de demanda. Si bien en el futuro podrían transformarse en compradores relevantes de cortes de alta calidad, actualmente concentran sus importaciones en carne para procesamiento y consumo masivo.
A este cambio estructural se suma un contexto internacional excepcional para los exportadores. El Rabobank describe una situación caracterizada por precios elevados, oferta limitada y una firme demanda global.
Brasil, líder mundial en exportaciones, embarcó entre enero y mayo 1,22 millones de toneladas, un 19% más que un año atrás. Australia incrementó sus ventas externas un 16% en igual período. Argentina tampoco quedó al margen: entre enero y abril exportó 257.000 toneladas peso res, un 10% más interanual, mientras que el ingreso de divisas creció un notable 45%, impulsado por una mejora del 32% en los precios FOB promedio.
Además, podrían surgir nuevas oportunidades comerciales. La posible suspensión de las exportaciones brasileñas hacia la Unión Europea por cuestionamientos vinculados al uso de antibióticos dejaría vacante un negocio cercano a las 85.000 toneladas anuales, valuado en unos 800 millones de dólares. Argentina y Uruguay aparecen como los principales candidatos para ocupar ese espacio.
También Estados Unidos muestra señales favorables. En los primeros cinco meses del año incrementó sus importaciones de carne vacuna un 13,4%, mientras que las compras provenientes de Argentina crecieron un 108%, aunque el país todavía representa apenas el 4% de ese mercado.
China continúa siendo el principal motor de la demanda mundial. Entre enero y abril importó 1,07 millones de toneladas, un 21% más que en igual período del año pasado. Aunque los elevados stocks existentes limitan expectativas de fuertes subas de precios, los exportadores argentinos confían en beneficiarse durante el segundo semestre por la reducción de la oferta disponible de algunos competidores.
En este contexto, la producción pastoril argentina encuentra una ventana de oportunidad poco habitual. Mientras el debate comercial suele enfocarse en los cortes premium y el marmoleo, el crecimiento sostenido de la demanda global de carne magra confirma que la ganadería basada en pasturas continúa teniendo un espacio relevante en el negocio mundial de la carne.


