Presentado como una oportunidad para los productores, el asesor ganadero detalló puntos clave para iniciar el trabajo y lograr pasar a un modelo regenerativo en los tambos.
En un caso presentado como modelo, en el marco de una jornada para tambos con bajos costos de producción que se realizó en TodoLáctea, Favre subrayó que “éste campo, el año en curso, va a cobrar los primeros bonos de carbono con unos 40 dólares por hectárea como valor estimado”.

Con números que se van reconstruyendo en esta etapa, el asesor explicó que se aumentó la superficie del campo de 1.022 a 1.475 hectáreas, por compra y alquiler de más tierra. La producción global de leche bajó 24%, de 7,7 a 5,7 millones de litros al año, se sostuvo la producción de carne y la rentabilidad cayó. Sin embargo, subraya que “en los indicadores económicos, si bien los datos reflejaron que la producción en general bajó un 10%, esto va a ser compensado por los servicios ambientales”.
Favre explicó que en esta transición no sólo se está observando la producción y la renta, “sino que el ambiente se esté regenerando, y vamos en este camino”.
Las mediciones les permiten estimar que al momento, el campo está con funcionamiento al 80% del ambiente, con un aporte de 0,3 a 0,7 kilos de carbono por litro equivalente capturados en el suelo.

El planteo de Favre es que a 2030, la mayoría de las empresas lácteas comprarán leche que sea “carbono cero”, por lo tanto hay que empezar a medir ese balance, conocer lo que sucede en cada tambo y prepararse para un desafío productivo que ya debería estar en marcha.
A modo de ejemplo, mostró un cuadro de resultados ambientales que se observan en diferentes sistemas: Confinados, pastoriles intensivos y regenerativos:

